Cuando un grupo de amiguetes nos juntamos con varias mariquitas de distintos tamaños comerciales vimos que faltaba alguna que destacara sobre las demás, faltaba la mamá mariquita, así que alguien sugirió la idea de que se podía hacer una gigante y que sobresaliera sobre las otras. Su construcción me la encargaron a mí.
El primer inconveniente fue encontrar un plano; los que encontré en la red me sirvieron de orientación para posteriormente crear mi propia mariquita ya que una condición fue que su tamaño debía de ser de 150 cm de diámetro en la base.
Opte por cambiar la planta de ésta pasando del hexágono al octógono pensando en un mejor aprovechamiento de la tela y en un supuesto caso en que decidiéramos alargarla un poco en vez de hacerla redonda.
Una vez planificadas las medidas procederemos a cortar 6 triángulos completos más 2 sin la parte que será la cara (tengamos en cuenta de que hay que dejar un pequeño margen para la costura a cada lado). El cosido entre paneles lo hice normal y por el reverso, ya que una vez finalizada hay que darle la vuelta a toda ella, la única excepción fue en el límite con la cara que ahí use zig-zag para el dobladillo ya que una vez terminada, parte de éste se verá.
Entre los últimos y penúltimos paneles de cada lado acoplé una válvula de cerrado aprovechando las manchas que iba a poner con velcro, que para días de vientos muy fuertes ayuda a descargar el inflado, esta situada más o menos a la misma altura que la válvula de llenado.
Una vez cosidos todos los paneles junto con los de la cara, fue el momento de darle la expresión: forma de ojos, nariz, boca, lengua, etc. y de añadir las manchas (seis en esta).
NOTA: Cuando se cosen varios paneles, es fácil que la unión superior no sea perfecta debido a infinidad de cosillas como ancho de márgenes, desvio en la costura, medidas equivocadas, etc. así que recortamos un círculo y lo cosemos tapando la unión aportando además una mayor rigidez a la estructura.
Las patas las construí cada una en una pieza, una vez cosidas les di la vuelta, las llene cada una con 100 gr de arena gruesa y posteriormente hice una costura para evitar que la arena se moviera (ver foto), esto me presentó el problema de que cuando empecé el montaje final, a parte de los inconvenientes normales del volumen de la tela tuve los del peso y arrastre de la arena. Creo que una buena solución es hacer la pata en dos piezas, pero dejando la parte inferior con una orilla a cada lado, una vez acabada la mariquita y vuelta al derecho, se rellenan las patas con la arena sin peligro de que esta entre dentro del cuerpo de la mariquita ya que hay una costura, se cose la base y a continuación apretamos la arena sobre la base y damos otra costura en línea para evitar que esta se mueva.
Y finalmente cuando ya tenemos el cuerpo, las patas y la base, llega el momento en que empezamos a dudar de que manera deben colocarse las patas, que si hacia adentro, que si al revés, probarlo antes de coser asegurándoos de como va o tendréis algún que otro disgustillo.
Una vez cosido, (no olvidéis de añadir una cinta en la parte inferior de la boca para poder sujetadla) solo es cuestión de enderezarla, dándole la vuelta a toda ella sacándola por una entrada de aire.
Otra opción que pensé posteriormente para el hinchado de aire era en vez de hacer las entradas laterales, hacer una en la parte inferior disimulándola con la boca , es decir, hacer una válvula de aire con rejilla, por ésta fluiría el aire continuamente y se hincharía más fácilmente con todo tipo de vientos aunque tendría el inconveniente de que le entraría arena en caso de estar en la playa. La de construcción con aperturas laterales tiene el inconveniente de que necesita una brisa algo fuerte debido al tamaño y peso, una vez hinchada va de maravilla, ya que el viento una vez choca en la cara, este resbala hacia los laterales y entra a través de las válvulas laterales.
Si ya tenéis alguna adquirida en comercio no dudéis en caracterizarla, es fácil y adquieren personalidad, debajo tenéis unas muestras.
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